A propósito de un buen postre...¿Qué son las onces?

A propósito de un buen postre...¿Qué son las onces?

Las 'onces' bogotanas son más que una actividad gastronómica de los 'cachacos' (nombre con el que se llama a los oriundos de Bogotá en otras regiones del país), las onces son en realidad una de las tradiciones más arraigadas en el imaginario colectivo de los bogotanos y es uno de los momentos de interacción social más importante entre los habitantes de la ciudad. Incluso en Bogotá cuando se habla de tomar las 'onces' casi siempre se hace referencia a la merienda de la tarde, en la que se disfruta de chocolate, un buen postre o un buen café colombiano, pues la bebida caliente es también una excusa para hacerle frente al frío de la región de la Sabana de Bogotá. Seguramente en tu viaje a Bogotá disfrutaras en medio de alguna tarde lluviosa de unas buenas 'onces' bogotanas y pensarás que es tan solo una merienda, sin embargo es el nombre, con el que los habitantes de la capital colombiana se refieren a este ritual gastronómico, el que encierra la tradición y la historia de esta costumbre bogotana. La historia cuenta que a comienzos del siglo XX en medio de las casonas de La Candelaria había un convento franciscano y los curas (sacerdotes) de este convento luchaban contra las bajas temperaturas de la ciudad y no hallaban solución, pero con la llegada de un monje franciscano que había sido trasladado desde Manizales, otra ciudad con clima frío, encontraron la solución, pues él traía en su mochila algunas botellas de aguardiente, un trago tradicional colombiano, destilado de la caña de azúcar y con anís y con sus nuevos compañeros de convento, encontraron en el aguardiente la forma de soportar el frío de la ciudad, pero pronto las provisiones de esa bebida se les agotaron y tuvieron que salir a los bares del centro de Bogotá a conseguirla. Sin embargo, como frente a la sociedad bogotana de la época los sacerdotes franciscanos eran vistos como hombres casi santos, ellos no podían públicamente pedir aguardiente, así que encontraron una clave para referirse al aguardiente que los impulsaba a salir en las tarde, tomaron las once letras que forman el nombre de esta bebida alcohólica para referirse a él, y así al querer aguardiente exclamaban "deme un once", pista que los tenderos de la época asimilaron de los sacerdotes del convento; con los años la expresión se pluralizó en 'onces' y entró a ser parte del léxico bogotano que se fue construyendo dentro del imaginario de la ciudad. Con la asimilación del término por la sociedad bogotana y la relación con las horas de la tarde, el término pasó de ser una clave para convertirse en el nombre de la merienda que disfrutan los bogotanos para pasar el frío de la tarde y compartir con los amigos un buen rato mientras se saborea un poco la historia y la tradición de la ciudad, replicando uno de los hábitos gastronómicos del país. Así que en tu próxima visita a Bogotá puedes, en medio de unas 'onces' recordar un poco de la historia de ese ritual social y disfrutar de los sabores de la cultura de la ciudad. Autor: Pedro González